mayo 16, 2012

En la Soledad...... Confía en el Señor.

Comentario a la Palabra de Dios. Mayo 17 de 2012

Respetados los derechos de autor.
Los Hechos de los Apóstoles (18, 1-8), nos narran nuevamente cómo el cristianismo entre éxitos y fracasos va entrando en la conciencia de los pueblos griegos. Pablo ha partido de Atenas, donde leíamos ayer que había pronunciado un Discurso en el Areópago, con el dilema de no saber si era éxito o fracaso. Ahora va hacia Corinto, donde se encontrará con Aquila y su mujer, procedentes de Roma, donde habían sido expulsados. Pablo sigue insistiendo en la predicación acerca de Jesús y, si bien es reprochado y rechazado, siente que tiene la conciencia limpia por lo que ha realizado y los culpa de lo que les pueda suceder. Tuvo éxito la predicación paulina en Corinto, pues muchos creyeron y se bautizaron.

Exhortación: Que la fe y la razón jueguen un papel muy importante en nuestras vidas, para evitar que nos impregnemos de fideísmo o de un racionalismo que no permite mostrar la verdadera imagen de Dios.

El Evangelio de San Juan (16, 16-20), nos muestra a un Jesús que consuela a sus discípulos tristes porque dentro de poco van a dejar de verle. “Dentro de poco dejaréis de verme, pero pronto me veréis”. El juego de palabras es confuso, pero visto desde la resurrección, es el morir al hombre histórico y nacer al hombre espiritual, al Misterio Pascual, a la alegría de la salvación, al gran deseo de saber que se es el Hijo predilecto de Dios. Los discípulos no comprenden en el momento este volverle a ver. Pero cuando resucita, entonces comprenden que la oscuridad y la tristeza por la ida de su Maestro, ahora es motivo de fortaleza para predicarle en todos los lugares del mundo. Jesús es la causa de la alegría, la causa de las persecuciones, la causa de la esperanza apostólica.

Exhortación: No estemos tristes por las adversidades de la vida. Cuando nos sintamos solos, cuando sintamos que todos nos han abandonado, que nuestra esperanza desvanece, que nuestra vida decae, que nuestros sueños se derrumban, que no vale la pena vivir, encontrémonos con Jesús, el amigo que nunca falla, pues está a nuestro lado para brindarnos todo el amor que ningún poder humano nos podrá dar completamente.

El Espíritu Santo guía el poder de conocer


Comentario a la Palabra de Dios. Mayo 16 de 2012.
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Los Hechos de los Apóstoles (17, 15.22-18,1) nos ofrecen hoy el famoso discurso de Pablo en el Areópago. Estamos en la cuna del pensamiento, en el “consejo” de Atenas. Es el primer encuentro no tanto con el paganismo, que ya había tenido lugar en otros lugares, sino con la cultura pagana, es decir con las élites y los grandes representantes del pensamiento griego. Pablo ha preparado un excelente discurso, tomando elementos propios de la cultura griega (cita a alguno de ellos, el altar al Dios desconocido, etc.). Se iguala a los grandes del pensamiento para dar testimonio o profetizar sobre un muerto, que ha resucitado y que es el Dios desconocido (la controversia radica en que un griego no puede admitir que un muerto resucite). Ellos, los filósofos, llegan a la verdad a través de grandes racionamientos y abundante conocimiento, mientras Pablo va a afirmar que la verdad es un Hombre, es Jesús: Hecho totalmente inadmisible para este estilo de pensamiento.

Por supuesto entonces que, el auditorio se va a dividir. Y si bien encuentra gente que se dispone a aceptar dicha persona, la mayoría afirmará: de esto te oiremos hablar en otra ocasión. Hoy, nos queda el sinsabor acerca de este discurso: ¿fue éxito o fracaso? Si nos vamos por la primera, encontramos que muchos de ellos se adhirieron a la doctrina cristiana. Si pensamos en la segunda posibilidad visibilizamos un mundo donde el argumento poco racional sobre Jesús, no puede caber en el progreso del pensamiento.

Exhortación: Hablar de Jesús hoy es un gran reto para nosotros los cristianos. La falta de testimonio propia, la divinización de la razón y de exaltación del hombre como Dios universal de todo lo creado, hace que Dios no sea el centro de nuestra especulación y mucho menos como centro de la reflexión sistemática y práctica. Que nuestra vida hable de Jesús, y motivados por nuestra esperanza, pueden los demás acompañarnos en el caminar hacia Jesús, vida verdadera, Dios verdadero.

El Evangelio de San Juan (16, 12-15), nos sigue relatando las palabras de Jesús acerca del envío de su Espíritu Santo, que es espíritu de verdad y la conduce a la Verdad plena, que glorificará a Jesús y hará comprender que todo lo que tiene el Padre, pertenece a la comunidad trinitaria. Leonardo Boff, teólogo brasileño afirmará que la Santísima Trinidad es la mejor Comunidad.

Realmente en su secuencia, es la quinta promesa por parte de Jesús acerca del envío del Espíritu Santo, maestro y guía hacia la verdad plena. Jesús quiere revelar muchas cosas, pero sus seguidores no están en disposición aún de entenderlas, porque primero deben recibir el Espíritu. En otras palabras, la tarea del Espíritu Santo será semejante a la del propio Jesús, aunque dirigida al pasado y al futuro.

Exhortación: La Iglesia considera que el Espíritu Santo es quien decide sobre ella y quien la guía hacia la verdad plena. Pues nosotros como miembros de este pueblo maravilloso de Dios, es acogernos a la acción del Espíritu Santo. El 26 de mayo en nuestra parroquia Cristo Luz de las Gentes viviremos el “Pentecostés”. Permitamos que esa presencia palpable sea para siempre signo de seguridad en nuestra vida.

mayo 15, 2012

La Promesa del Espíritu Santo


Comentario a la Palabra de Dios. Mayo 15 de 2012.

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En los Hechos de los Apóstoles (16, 22-34), se nos relata el pasaje acerca del encarcelamiento de Pablo y de Silas. Ellos han sido llevados allí por perturbar el orden público, al expulsar un espíritu de adivinación de una esclava. Las “autoridades”, luego de sus respectivas averiguaciones, decidieron azotarles y  pidieron al carcelero que los retenga y los vigile con atención.

Entre todos estos sucesos, aparece una conversión: el testimonio sereno de los prisioneros, su lealtad, la serie de acontecimientos extraordinarios que conmueven al carcelero y le hacen plantear la pregunta: ¿Qué debo hacer para salvarme? La respuesta no es precisamente el creer en una doctrina o una serie de mandamientos incontables. La respuesta es una persona: Si crees en el Señor Jesús, te salvarás tú y tu familia.

Exhortación: Cuando creemos y actuamos como Jesús, el Espíritu Santo ha posado en nosotros.

En el Evangelio de San Juan (16, 5b-11), el tema fundamental que se nos propone es el Espíritu Santo, testigo de Jesús y acusador del mundo. En la primera parte Jesús les comenta a sus discípulos acerca de la tristeza que se avecina por culpa de las persecuciones. Sin embargo Jesús le reprocha por no preguntar a dónde va a ir Él, siendo esto fruto de la pertenencia al mundo y estar sumidos en el mundo. La misión del Espíritu será entonces ser testigo contra el mundo, que está en pecado por haber rechazado al mundo. Él revelará el error del mundo y exaltará a Jesús como triunfador en su muerte y resurrección.

Exhortación: Que el Espíritu del Resucitado nos lleve a tener una actitud profética ante el mundo: Anunciar a Jesús como fuente y cima de las relaciones humanas y denunciar aquellas situaciones injustas que deshumanizan y no permiten que la identidad de la persona sea total.

mayo 14, 2012

Por amor Dios nos ha elegido

Comentario a la Palabra de Dios. Mayo 14 de 2012. San Matías, Apóstol.

ORACIÓN: Oh Dios, que asociaste a san Matías al colegio de los Apóstoles, concédenos que, por su intercesión, podamos alegrarnos en tu amor al ser contados entre tus elegidos. 


Imagen de San Matías. preguntasantoral.blogia.com
Los Hechos de los Apóstoles (1, 15-17.20-26) nos narran la elección de San Matías en el grupo de los Apóstoles, asumiendo la vacante dejada por Judas Iscariote, pues Pedro ha dicho remitiéndose a los salmos: Que su morada quede desierta y que no haya quien habite en ella; que su cargo lo ocupe otro. Este cargo, según se narra, se hace por invocación al Resucitado quien es el que conoce los corazones de todos. La suerte le tocó a Matías (el otro era José Barsabá el Justo). De ahora en adelante él se asocia a los once como testigo de la resurrección de Jesús.

Exhortación: Dios siga obrando en todas nuestras acciones, en todas nuestras metas, en todos nuestros anhelos y en toda nuestra vida, para que, dando testimonio de la Resurrección de su Hijo, nos dejemos guiar por caminos de paz y felicidad.

El Evangelio de San Juan (15, 9-17), ha sido el mismo proclamado ayer domingo. El mandamiento del amor es su centro. Enlazándolo con la lectura de hoy, hemos de contemplar que sólo el amor hace verdaderos discípulos de Jesús. El amor es el que salva y nos invita a luchar día tras día para encontrarnos plenamente con Dios e imitar el gran ejemplo de vida que Dios nos ha dado cuando se ha hecho historia.

Exhortación: Amar a Dios y a los hermanos, en ello consiste la salvación.

mayo 13, 2012

Amar a Dios y al Prójimo como a nosotros mismos


Comentario a la Palabra de Dios. Mayo 13 de 2012. FELIZ DÍA MADRES.


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Primera Lectura: En los Hechos de los Apóstoles (10, 25-26.34-35.44-48), Dios nos invita a mirar a los otros con sus propios ojos. Es decir, es un modelo de apertura de los cristianos al designio de Dios. Este apartado usualmente conocido como la conversión de Cornelio, podría perfectamente ser llamado la conversión de Pedro. Pues es el Espíritu Santo el que permite a Pedro abrirse a la universalidad cuando este le afirma a Cornelio: “Verdaderamente ahora comprendo que Dios no hace distinción de Personas”. Para Dios es grato solamente el hombre que le teme y practica la justicia: es la rectitud de conciencia y el comportamiento social. En conclusión, podemos ver en Cornelio un ejemplo de la salvación: ha amado a Dios y al prójimo y Él le ha correspondido amándolo.

Exhortación de la Primera Lectura: Que todos nuestros juicios, todo lo que hagamos, todo lo que digamos, esté protegido por la gracia de Dios. Sólo cuando encontramos en Dios un auténtico Eje de nuestras vidas, entonces estamos frente a frente con nosotros mismos y nos comprometemos a formar una humanidad más valiente y más fraterna.

Segunda Lectura: En la Primera Carta de San Juan (4,7-10), el autor comienza la reflexión sobre la caridad haciendo hincapié en el amar a Dios y amarnos a nosotros mismos. Dios es la cima del amor: suena trillado, pero, si amamos, somos de Dios, porque Dios es amor. Decir que Dios es amor, es una experiencia de haber vivido en ese amor, y Juan ha vivido en ese amor, ha visto a Jesús.

Exhortación de la Segunda Lectura: Para ser más humanos y más fraternos y dejarnos guiar por Jesús, reconozcamos y experimentemos que: DIOS ES AMOR.

Evangelio: San Juan (15, 9-17) profundiza en lo que la primera lectura nos ha dicho: el mandamiento del amor. Permanecer en Jesús, es permanecer en su amor, es permanecer en donación a Dios y al prójimo. Permanecer en su amor, es observar sus mandamientos. El amor que ofrece, lo es hasta tal punto de querer dar la vida por los amigos.

Exhortación del Evangelio: el texto lo dice, la exhortación es a Amar a Dios y al Prójimo como a nosotros mismos hasta el punto de ofrecer nuestra vida, todo lo que somos, para producir fruto abundante unidos a la vid, sin la cual nada podemos hacer.
___Nota: Los comentarios a la Palabra de Hoy, se pueden confrontar con "Lectio Divina para Cada día del Año", Vol 4, Tiempo Pascual,  Verbo Divino.
FELIZ DÍA DE LA MADRE:
QUE SER TAN PRECIOSO Y TAN DICHOSO ES LA MADRE,
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QUE HASTA DIOS QUISO TENER UNA.

mayo 11, 2012

La predicación sobre Jesús es motivo de contradicción


Comentario a  la Palabra del 12 de mayo de 2012


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Los Hechos de los Apóstoles (16,1-10), nos siguen relatando los espeluznantes comienzos de la predicación cristiana. Para hoy se nos va a informar acerca de la vocación de un nuevo discípulo: Timoteo. Pablo, para no caer en contradicción con los Judíos, lo circuncidó, pues todos sabían que su padre era pagano. Los discípulos, en especial mención Pablo, continúan proclamando las decisiones del Concilio de Jerusalén, acerca de lo necesario para la salvación, evitando la circuncisión. Esto hace que las comunidades se fortalezcan en la fe y el número de creyentes aumente cada día más. Y seguirán predicando, pues, están convencidos que Dios los llama a predicar el Evangelio.

Exhortación a partir de este texto: En la actualidad, muchas situaciones no permiten que el Evangelio sea el centro de todo. Nosotros como discípulos del Maestro tenemos la obligación de predicar a Jesús, no adoctrinando en su nombre, sino convenciendo con nuestro testimonio de vida que nos hace testigos de su amor y nos permite dar la vida por la abundante redención.

El Evangelio de San Juan (15,18-21) nos informa acerca de unas instrucciones muy realistas de Jesús a sus discípulos: El mundo los odia porque no son del mundo… A ustedes los perseguirán… No conocen al que me envió”. Estas frases manifiestan que seguir a Jesús no es acomodarse al mundo. Es sentar una voz de protesta, una voz que clama ante el hermano sólo y desamparado, una voz que hace resonar el corazón de la humanidad, no para consolarlo en su pena, sino para exaltarlo a que se comprometa en la lucha de ideales justos y verdaderos.

Exhortación a partir de este texto: Nuestro compromiso con Jesús hace que realmente en muchas ocasiones, las estructuras de poder, no pocas veces injustas y deshumanizadoras, se sientan alertadas y eviten que voces contrarias a lo que les pertenece sobresalgan y les incomoden en sus vidas. La invitación es al compromiso, un compromiso sincero, donde el amor de Dios sea el motor inmóvil de nuestra existencia, donde su mano protectora siempre esté de nuestro lado y sea sentida siempre por nosotros en todo lo que hagamos.

La acción del Espíritu Santo en la Historia

Queridos visitantes, les comparto una reflexión de un compañero Teólogo acerca del Espíritu Santo para encaminarnos a la fiesta de Pentecostés, el ecuatoriano Jesús Antonio León. Este documento que realizó, lo hizo vísperas a la sutentación del exámen final de la carrera teológica y fue revisado por el sacerdote experto en Biblia Miguel Camelo.

Hoy vamos a ver: ¿Cuál es el Lenguaje del Espíritu Santo en la Sagrada Biblia y en la Tradición?


LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU EN LA HISTORIA

Se respetan los derechos de autor.
En el camino de Cristificación de la Iglesia no hay que prescindir de la acción del Espíritu Santo, pues bajo su influjo somos capaces de amar con el mismo amor (servir y compartir fraternalmente la identidad) de Cristo. Es el Espíritu quien ayuda a descubrir y afirmar la identidad y a desplegarnos según ella.

1.    ¿Cuál es el lenguaje de Espíritu Santo en las Sagradas escrituras y la Tradición?

La presencia del Espíritu es una constante en la biblia aunque siempre de forma difusa y no sistematizada. Es como hilo conductor de toda la Palabra de Dios, sin que los autores sagrados hayan sentido la necesidad de plasmar esta experiencia en un sistema dogmático. El Espíritu es el que ha inspirado las Escrituras; es el Espíritu que habló a los profetas, el que inspira a los escritores sagrados para que transmitan desde sus categorías mentales y culturales la Palabra de Dios[1].

El significado bíblico del “espíritu” es “ruah” y  “pneuma” (viento, respiración, aire, aliento) los dos términos significan vida, alma, espíritu. Así pues, Espíritu es una realidad dinámica, creadora. “En la Sagrada Escritura, el Espíritu Santo es llamado Espíritu de Yahvé, Espíritu de Dios, Espíritu de Jesucristo, Espíritu Santo”[2]

En el Antiguo Testamento, el término hebreo con que se designa al Espíritu es el de “ruah”[3], que traduce espíritu, viento, respiración. “La ruah no sólo es una fuerza externa sino que penetra íntimamente a la persona y acompaña la vida”[4], significa el carácter vivaz y dinámico del ánimo humano (llamado también nefesh, en su individualidad); ruah sería además la intimidad del hombre, algo así como su corazón (leb).

En Gn 1, presenta al Dios creador con tres atributos fundamentales: el iniciador de la creación, el ordenador o arquitecto del cosmos y el vivificador del universo. Que son caracteres de su personalidad espiritual[5]. El primer diálogo entre Dios y el mundo tiene lugar en la creación. La función creadora de Dios aparece como el que permite una nueva acción progresiva, un dialogo entre Creador y criatura, con una mutua corresponsabilidad en un proyecto inacabado de la creación, corresponsabilidad que se da también entre las  mismas criaturas, entre el varón y la mujer (Gn 2, 20-25)[6].

Este espíritu actúa a través de personajes elegidos por Dios como son los ancianos de Israel (Nm 11, 17-29; 24,2), los jueces (Jc 3,10; 6,34; 11,29), los reyes (1 Sm 11,6). Pero irrumpe de un modo peculiar en los profetas que son portavoces autorizados de Dios que recuerdan al pueblo las promesas divinas y llaman a convertirse al proyecto de Dios[7]. Ellos tienen conciencia de haber sido llamados por Dios, incluso de estar poseídos por él, de ser enviados a hablar por él (ej., Jr 1, 4-10). El profeta es el hombre de Espíritu (Os 9, 7);  José (Gn 41, 38), Moisés (Nm 11, 14-25), Josué (Nm 27, 17-18), Saúl (1 S 10, 6-10) son ejemplo de la actuación del Espíritu.

Hay textos muy importantes como Is 11,2ss, que marcan cierto progreso en la evolución de la pneumatología del Antiguo Testamento; los poemas del Siervo de Yahveh atribuyen al Espíritu, que era considerado siempre como propio del Señor, al Mesías en términos personales, individuales: es decir, todo el Espíritu reposa sobre su Mesías. El Espíritu le da al Mesías la función profética, pero como el mesianismo del Antiguo Testamento no está ligado solamente a la figura individual del Mesías, sino que todo el pueblo constituye una comunidad mesiánica, entonces el Espíritu de Dios se derramará sobre toda carne (Jl 3,1-2). Se concluye que en el AT el Espíritu Santo es, sobre todo, una promesa que acompaña a los tiempos mesiánicos y que posee imágenes simbólicas como viento, fuego, agua, unción de aceite, paloma, nube, perfume[8].

Los libros sapienciales (Job, Proverbios, Eclesiastés, Sirácida y Sabiduría) muestran una estrecha relación entre Sabiduría y espíritu, ya que ambas realidades actúan de forma espiritual, ejercen un papel cósmico universal, suscitan profetas, guían no solo al pueblo elegido, sino a la humanidad, son un maestro interior que ilumina el corazón (cf. Sb 1, 6; Pr 8, 22; Job 32, 8; y Sb 7, 22 – 8, 1)[9]

Se respetan los derechos de autor.
En el Nuevo Testamento[10] se habla del Espíritu Santo siempre en relación con Jesús, el cual nos revela al Padre y nos revela y da el Espíritu en abundancia. “El NT recoge la enseñanza del Antiguo en torno al Espíritu de Yahvé como fuerza creadora y poder transformante de Dios, y concreta su acción no sólo en que ella es comunicación y don de Dios, sino, que sobre todo, en que es un ser personal que descansa sobre el Mesías y cuya manifestación plena caracteriza los tiempos mesiánicos (Cf, Hch 2, 17-21). Jesús no sólo es fruto del Espíritu;  Él es también el portador del Espíritu. 

Por eso, el acontecimiento cristológico es un evento pneumatológico, pero como el hecho cristológico es escatológico (Mc 1,14- 15), dado que el Espíritu Santo está siempre ligado a Jesús, también el Espíritu es una realidad de los últimos tiempos, y el suceso pneumatológico es, por tanto, siempre una realidad escatológica. El bautismo de Jesús, vinculado con la venida del Espíritu Santo, representa una investidura, una capacitación: Jesús es ungido, es decir, impregnado y poseído por el Espíritu Santo (Hch 10,38); el Espíritu reposa establemente sobre él. El Espíritu es el protagonista de la obra evangelizadora de Jesús (Lc 4,141 5); es el motor de la oración de Jesús, la condición de posibilidad de su relación filial con el Padre.

Las afirmaciones sobre el Espíritu, propias del cuarto evangelio, delatan un perfil peculiar. La idea de una irrupción repentina del Espíritu, manifestaciones extraordinarias, milagros y fenómenos extáticos, todo es extraño en Juan. El Jesús joánico no lleva rasgo alguno de personaje carismático. Las palabras, obras o signos de Jesús no se oponen, en este sentido, en relación con el Espíritu[11].

Alonso Schökel lo describe del siguiente modo: “El Espíritu es un viento huracanado y en lenguas de fuego el día de Pentecostés (Hch 2) y es apuntador en voz baja de la invocación “Padre” (Gal 4,6; Rm 8,15), y es derrochador de dones y carismas policromos en la primitiva Iglesia y en todos los tiempos de la Iglesia (1 Cor 12, 4-11). Así tenemos que pensar el Espíritu: fuerte y libérrimo, activo y múltiple, presente e invisible. Y en este contexto dinámico y abierto tenemos que pensar la inspiración de los libros sagrados” (La Palabra inspirada[12]).


Me reservo los derechos de autor.
En la Tradición: La reflexión de la fe, llega gradualmente a una doctrina sobre el Espíritu Santo, dentro de un contexto de dimensión soteriológica - cristológica, que prevalece en los primeros siglos. Una vez resulta la crisis arriana y una vez difundida la divinidad de Cristo (homousios), había que responder a las herejías que surgían respecto al Espíritu Santo (macedonios, pneumatómacos) (por el año 360), viéndolo en sentido subordinacionista, como una criatura del logos o bien como un ser intermedio ente Dios y el mundo. El análisis estructural de la definición del Concilio de Constantinopla, aclara los atributos del Espíritu Santo: es el Señor (el mismo apelativo que se concede también a Yahvé y a Jesús, da la vida de los hijos de Dios (zoopoios), es decir, Santifica, diviniza, es co-adorado y co-glorificado, procede del Padre, aunque no se precisa la relación Hijo - Espíritu (Ds. 150)

El argumento principal para afirmar la divinidad del Espíritu Santo fue el soteriológico, lo mismo que ocurrió en el Concilio de Nicea por obra de San Atanasio: si somos rescatados y divinizados por el Espíritu es porque el Espíritu Santo es de Dios. La influencia de los padres capadocios en oriente se hizo sentir en el Concilio de Constantinopla y en la especulación griega posterior, que estará siempre marcada por el equilibrio entre la reflexión sobre la trinidad en sí misma y su manifestación histórico-salvífica.

El Espíritu es considerado en la pneumatología griega como principio personal de divinización de la criatura, que en la fuerza del Espíritu vuelve al Padre. En esta visión el Espíritu Santo se identifica con la fe misma, con la inteligencia de la Escritura, orientado el comportamiento ético de los hombres hacía la comunión con Dios. El Espíritu Santo no constituye para los padres griegos una teología docta, sino el horizonte mismo de inteligibilidad del misterio cristiano como misterio de salvación.



Se respetan los derechos de autor.
La pneumatología latina se resiente del planteamiento general que se da a la explicación de la trinidad, que, como es bien sabido, tiende a salvaguardar ante todo la unidad de Dios. El modelo representativo latino ha sido comparado con un círculo: el Padre engendra al Hijo, el Espíritu Santo es el amor mutuo del Padre y del Hijo, con lo que el Espíritu Santo se cierra la vida trinitaria. Al ser el Espíritu Santo el don mutuo del Padre y del Hijo dentro de la trinidad, se precisó ante todo en qué sentido se habla de la procesión del Espíritu y en qué sentido la relación de spiratio passiva constituye la persona del Espíritu Santo, se pasó luego a considerar al Espíritu Santo en su manifestación ad extra, subrayando su función de actualización y realización de la obra de Cristo en la gracia y en los sacramentos, pero con el riesgo de no identificar la originalidad de la misión del Espíritu Santo más que en lo que se refiere al tema de la inhabitación de la trinidad en el hombre, apropiada al Espíritu Santo. Tan solo el tratado sistemático De Gratia y De Trinitate, han desarrollado la dimensión pneumatológica[13].



La dimensión pneumatológica del vaticano II se muestra en la transformación del modelo eclesial de cristianidad y en el retorno a una Iglesia más cercana a sus orígenes bíblicos y patrísticos, a la Iglesia de comunión propia del primer milenium. Esto supone que existe en el concilio una recuperación pneumatológica en el sentido que vuelve a valorar el sentido de la fe del pueblo cristiano, de los carismas, de las iglesias locales, der la colegialidad episcopal, del dialogo ecuménico, etc.[14]



[1] CODINA, Víctor. No extingáis el Espíritu: Una iniciación a la Pneumatología. Edit. Sal Terrae. Santander. 2008. P. 35.
[2] W. Horn. Holy Spirit. EN: The Anchor Bible Dictionary. New York, 1992. P, 265-266.
[3] Es empleado 378 en el Antiguo Testamento y se distribuye en tres grupos de importancia cuantitativa sensiblemente igual. Tomado de CONGAR, Yves. El Espíritu Santo. Herder. Barcelona. 198.
[4] MATEO SECO, Lucas F. Teología Trinitaría. Dios Espíritu Santo. RIALP. Madrid 2005. P, 21.
[5] Óp. Cit. P. 36.
[6] Ibíd. P. 37.
[7] Ibíd. P. 38.
[8] Cf. CODINA, Víctor. No extingáis el Espíritu: una iniciación a la Pneumatología. Sal Terrea. Santander. 2008.
[9] Ibíd. 27-32 p.
[10] Para mayor profundidad en el tema refiérase a: CODINA, Víctor. No extingáis el Espíritu: una iniciación a la Pneumatología. Sal Terrea. Santander. 2008. 42-54 p.
[11] Para profundizar en el tema remítase a: SCHÛTZ, Christian. Introducción a la Pneumatología. Ediciones Secretariado Trinitario. Salamanca. 1991. 183-194 p.
[12] Cf. Constitución dogmática Dei Verbum: Sobre la Divina Revelación, del concilio Vaticano II.
[13] N. Ciola, Espíritu Santo en Diccionario Teológico Enciclopédico, Ed., Verbo Divino, 2ª ed., Navarra 1996, pp., 329-332.
[14] Cf, óp. Cit. Víctor Codina. 143-144 p.